Fez, la Atenas árabe

Habitualmente se dice que Marruecos tiene cuatro capitales: Rabat es la capital diplomática y comercial, Marrakech la capital turística, Casablanca la capital religiosa y Fez la capital de las Artes y de la Cultura (sí, con mayúsculas) desde hace más de XI siglos.

Muchas guías de viaje consideran que Fez es una ciudad tricéfala, aunque en mi opinión, la ciudad se encuentra realmente dividida en dos zonas: la que podríamos considerar como ciudad nueva, con todos los servicios propios de una gran ciudad y bastante occidentalizada, y la medina o ciudad antigua (que fue ampliada en torno al siglo XIII y de ahí que se pueda subdividir en dos partes), a cuyos callejones se accede por no más de una decena de puertas y a los que, debido a la estrechez, no se puede entrar con vehículos. A partir de ese momento, en la medina ya nos podemos perder por los puestos de los distintos gremios: carniceros que siguen los rituales islámicos de degollar a los animales para desangrarlos, carpinteros que tallan preciosos muebles con incrustaciones de distintas piedras de colores y huesos de animales, algún que otro librero que ofrece, fundamentalmente, planos y guías de la ciudad… Y por supuesto, los curtidores.

Sin embargo, el laberinto medieval de más de 9.000 calles no nos debe desviar de nuestro camino. Ni siquiera si oímos “balak”, aunque sí tendremos que esperarnos a que el burro pase, pues no es nada recomendable se aplastado por uno de estos animales. Pues Fez es centro de escritores, doctores, poetas y legisladores. Una ciudad altiva, envidiada y libre (bueno, todo lo libre que se puede ser con el actual sistema de gobierno marroquí).

Desde el siglo IX, la mezquita de Qarawiyin es la más importante de Fez, y quizá también la primera universidad del mundo y una de las bibliotecas más importantes del Islam.

Asimismo, fuera de la medina, muy cerca del barrio judío, se encuentra el magnífico Palacio Real de Fez, donde Mohammed VI se aloja cuando se desplaza a esta ciudad. Se dice que las grandes puertas, de cobre bañadas en oro si no recuerdo mal, se limpian con jugo de limón. Por lo menos, son habladurías populares…

Como último apunte cultural, debemos destacar que Fez cuenta con el Festival de Música, que anualmente reúne a personas de todo el mundo que muestran las melodías y danzas propias de sus lugares de origen. De hecho, en la declaración de objetivos de la Fundación de Fez, organizadora del festival, figura el de promover la histórica ciudad santa como centro de contacto intercultural.

Por tanto, nos encontramos con una ciudad de desterrados (los cordobeses, por ejemplo, fundaron el barrio andalusí dentro de la medina), de mil laberintos, de mil historias entre sus callejones como Ali Bey mostró en sus Viajes por Marruecos… Una ciudad que no se puede dejar de visitar, y mucho menos, olvidarnos de pasear por sus numerosísimas calles para encontrar su verdadera esencia.

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